lunes, 16 de marzo de 2026

La izquierda se la pega en Castilla y León


Llevamos muchas semanas escuchando decir a Gabriel Rufián que toda la izquierda se tiene que unir: la independentista con la nacional. Pero desde su propio partido y de los otros independentistas como EH Bildu y BNG le contestaron que de unión nada. Pero él sigue con su matraca: "Rufián, después de que Podemos y la coalición entre Sumar e IU se queden sin escaños: “No hacer algo (o hacer lo de siempre) es pura negligencia”...
... El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ha destacado en plena noche electoral en Castilla y León, que apunta que tanto Podemos como la coalición de IU y Sumar que se queden sin representación en el Parlamento autonómico, que “0 escaños a la izquierda del PSOE” supone “no hacer algo (o hacer lo de siempre) es pura negligencia”. elDiario.es...👈

Pero Rufián aparte de usar las RR. SS. y salir en los medios, y organizar charlas donde él es uno de los  protagonistas no hace nada más. Él sigue como portavoz de ERC y con su escaño en el Congreso de los diputados cobrando 134.000 euros brutos anuales del erario público. ¿Por qué no abandona ERC que ya le ha dicho que no va a ver unidad plurinacional, y se pone manos a la obra? Porque Rufián de tonto no tiene ni un pelo. 

Rufián en Castilla y León no acierta en el análisis, porque aquí el problema no es la falta de unidad, sino la poca capacidad que han tenido para convencer al votante de izquierdas. Podemos-Alianza Verde, ha conseguido  9.225 votos (0,74%); e IU-Movimiento Sumar-Equo, 27.605 papeletas (2,23%). Podemos tenía en Castilla y León 1 escaño, el de Pablo Fernández conseguido en 2022 con Unidas Podemos (IU y Podemos). En 2022 Unidas Podemos cosecharon  62.138 votos (5.1 %). Para conseguir un escaño en Castilla y León se necesita llegar al 5%.

El problema en Castilla y León es que ni Podemos ni IU han conseguido ni siquiera llegar a ese 5% de votos necesarios para conseguir al menos un procurador. Entre las dos coaliciones han sumado un miserable 2,9%. La izquierda en su conjunto han perdido 23.308. Pero es que ni yendo todos juntos, conseguir un solo procurador habría sido aceptable.

Hoy he visto a Alberto Garzón en un programa de televisión que ha analizado mejor la situación que Gabriel Rufián. El problema, dijo, no es la falta de unidad, sino los pocos votos que se han conseguido. PP y Vox van por separado pero no tiene los mismos problemas que las izquierdas alternativas.

O sea, el problema es bastante más grave que conseguir un gran frente amplio, sino de convencer a los electores, que visto lo visto, están volviendo todos al PSOE. Al acabar con Podemos, todo ha venido cantado. Y lo estamos viendo en todas las elecciones regionales con la excepción de Extremadura. El Problema es saber si lo ocurrido en Castilla y León es extrapolable a toda la nación española. Porque como digo, en Extremadura Podemos-IU-Alianza Verde, subieron en escaños.

Lo de Podemos ha sido preocupante con sus 9.225 votos, hasta Alvise Pérez sumó más votos que los podemitas, arrascando 17.351 papeletas, pero se quedó también sin representación. Pese a que la gente de Maíllo (IU) y Yolanda Díaz (Movimiento Sumar) han sobrepasado a Podemos-Alianza Verde, sus 27.605 votos no sirven absolutamente para nada.


La lección que podemos sacar de todo esto, es que en Castilla y León todo sigue más o menos igual, solo que el último escaño que quedaba a la izquierda del PSOE se perdió, sin que Podemos, IU o el partido de Yolanda Díaz hayan podido remediarlo. Santiago Abascal consigue un escaño más (una subida insignificante), pero tiene cogido por los cataplines a Mañueco, que aunque ha subido en dos procuradores, al no tener mayoría absoluta depende completamente de Abascal. El PSOE ha salido algo más reforzado (y a la vez Pedro Sánchez), porque las encuestas preveían un hundimiento socialista en Castilla y León bajando a los 26 escaños, mas en realidad han escalado hasta los 30 procuradores. Pero como digo, todo sigue igual, el PP gobernará con la tutela de Vox.

El problema es bastante peor, pero hay que ser optimista, porque no se puede, o no se debiera de analizar lo que ha ocurrido el domingo pasado en Castilla y León, como una muestra del panorama nacional. Un servidor suele ser pesimista, y desde que Yolanda jodió la unidad de la izquierda con el engendro de Sumar, poca solución le veo. Creo que los votantes van a volver a confiar en el PSOE, que es a quien votaban antes de aparecer Podemos.

Cierto es, la izquierda se la ha pegado en Castilla y León, pero ya se la pegaron Podemos e IU (Unidas Podemos), en la elecciones de 2022, al conseguir tan solo un procurador. Las defunción se acaba de confirmar. En 2015 los podemitas alcanzaron diez escaños, en 2019, tres; y en 2022 bajaron a uno. Todo ha sido directamente proporcional a la campaña difamatoria que ha mermado a Podemos. Porque por muchos errores y luchas internas, no me negaran que las cloacas del Estado no hicieron bien su trabajo. En Vox las purgas estalinistas no han pasado factura a Abascal que en Castilla y León ha sumado un procurador más y sigue siendo imprescindible para formar Gobierno.