Durante la Segunda República se gozaba de un sistema de partidos, y al contrario de lo que que creen las ínfimas huestes de admiradores de Antonio García-Trevijano, era un sistema plurinominal de listas abiertas en donde se contemplaba la segunda vuelta si no se conseguían mayorías...
... Circunscripciones provinciales con magnitudes variables. El país se dividió en 60–63 circunscripciones plurinominales que en su mayoría coincidían en líneas generales con las cincuenta provincias. La asignación de escaños seguía una ratio de aproximadamente un diputado por cada 50.000 electores, lo que dio lugar a un total de entre 470 y 473 escaños a cubrir en cada una de las tres elecciones. Las ciudades más grandes —las que superaban los 100.000 habitantes en 1931, elevado a 150.000 por la ley de 1933— formaban circunscripciones urbanas separadas, distintas de su provincia. En 1936 estas incluían Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Bilbao, Málaga y Murcia. Leer más...👈
El historiador Carlos Romero Salvador, en el libro El Frente Popular de izquierdas, afirma que el sistema uninominal se eliminó del sistema electoral por culpa del caciquismo...
... En las tres elecciones de 1931, 1933 y 1936 celebradas en la II República Española se utilizó un sistema electoral mayoritario con voto restringido. Cada elector podía marcar en listas abiertas y desbloqueadas un máximo número de candidatos algo inferior al número de escaños de su circunscripción. Los diputados se elegían de manera similar al actual sistema electoral para elegir los senadores. Metodología. Se comparan los resultados electorales reales de 1931, 1933 y 1936 con los resultados hipotéticos que se habrían obtenido si el sistema electoral hubiese sido el que se estableció en 1977 basado en listas cerradas y bloqueadas. Resultados. Leer más...👈A diferencia que en el sistema electoral actual, el votante podía elegir candidatos de diferentes partidos políticos de manera libre. El elector marcaba un número de nombres menor al total de diputados de la circunscripción (por ejemplo, si se elegían 20 diputados, se permitía votar a unos 16). Se exigía un mínimo de votos (un 20 %) para ganar el escaño directamente en la primera vuelta; de lo contrario, se iba a una segunda vuelta. Hay que reconocer que era un sistema complejo, comparado con el actual.
El sistema electoral afectaba o beneficiaba por igual a todos los partidos o las coaliciones. La candidatura que obtenía la mayoría relativa de votos acaparaba la gran mayoría de los representantes de esa provincia. Y esto obligaba a los partidos pequeños a unirse en grandes bloques o coaliciones para no perder la representación. Las listas las confeccionaban los partidos políticos individualmente, como en el sistema actual.
La financiación de los partidos en la II República era distinta a la actual y menos democrática. Durante la II República los partidos políticos se financiaban fundamentalmente de manera privada, a través de cuotas de afiliación, donaciones de simpatizantes, aportaciones de los cargos públicos electos y el apoyo financiero de élites económicas. Y esto provocaba, igual que en EE. UU., grandes desigualdades económicas entre los partidos obreros (PSOE) y las derechas como la CEDA que tenían muchos más recursos económicos gracias a las élites capitalistas. Po poner un ejemplo. En la campaña electoral de 1936 a la CEDA le sobraron 500.000 pesetas (una fortuna en los años 30) que la donó a los golpistas del 36.
Hoy los partidos reciben una asignación pública dependiendo del número de votos y diputados conseguidos en las elecciones. Aunque lo ignoren los adoradores de García-Trevijano, son las urnas quienes financian a los partidos políticos a través del dinero público. Por tanto no es cierto que los partidos sean o estén dentro del Estado. Falso de toda falsedad.
El problema del sistema de financiación privada en los USA lo explica claramente Bernie Sanders, Candidato socialdemócrata del Partido Demócrata, que pide un sistema público de financiación de partidos, como el que existe en Nueva York, y que le permitieron ganar las últimas elecciones al socialdemócrata Zohran Mamdani. Vean el vídeo, tan solo dura algo más de dos minutos.
En este otro vídeo, Alán Barroso explica como 100 familias de multimillonarios estadounidenses financia a los partidos republicanos y demócratas, y que la mayor parte del pastel va a parar al Partido Republicano dominado por Donald Trump. Digan lo que digan, los Estados Unidos de Norte América no es un país democrático. Las evidencias están tan a la luz que asombra que haya quienes no lo ven o no lo quieren ver. El sistema uninominal tampoco es garante de nada. En España se podría eliminar el sistema plurinominal y dividir el país en distritos uninominales y no cambiaría absolutamente nada. Y en Gringolandía por mucho voto uninominal que exista, tampoco hay democracia.
Antonio García-Trevijano no ha creado una ideología a través de sus libros, conferencias y vídeos publicados en los últimos años de su existencia, sino un pensamiento sectario y muy radical que no admite otras evidencia posibles. Por mucho que la realidad se estampe una y otra vez en frente de todas sus narices. Para ser un sectario tevijanista no hay que militar en el MCRC sino repetir como loros amaestrados las chifladuras de García-Trevijano y del MCRC.








