lunes, 23 de junio de 2014

De héroe camarero a estafado de derechas


Casi todo el mundo debe recordar aquella maravillosa estampa de un ‘camarero’ plantando cara a los antidisturbios. Yo también la recuerdo, y seguro que algunos compañeros lo recuerdan mejor que yo porque estaban allí sin tener que estar (ya comentarán si quieren), en ese mismo local, en ese mismo momento, por culpa de mi retraso al recogerlos (y por culpa de unos antidisturbios que corrían detrás mío y de otra gente, todo hay que decirlo).
Era difícil no emocionarse con las imágenes de valentía de aquel hombretón que abría los brazos en la puerta de su negocio para impedir que los orangutanes con casco entrasen a apalear a los clientes y los manifestantes que allí se habían refugiado.
Después, con el tiempo, uno se entera de que no era un simple camarero, sino el encargado de un negocio en una de las zonas más caras de España, que era afiliado del PP, y que su libro de cabecera era La Biblia. Esto tampoco es un delito. Lo que hizo estuvo bien, muy bien, y las muestras de afecto que recibió, infinitas, se las merecía aunque hubiera sido verdad que, como dicen algunos, lo que en realidad defendía era el mobiliario del negocio.
Lo que no ha estado bien es lo que este mismo ‘héroe’ ha hecho hoy en el marco deldesayuno informativo que Fórum Europa ha organizado en el hotel Ritz y que tenía como invitado a Pablo Iglesias (al que por cierto, visto lo visto, ya no creo que inviten más a este tipo de actos ‘castuzos’ porque ha estado ‘fino, fino’, casi tanto como ha puesto a los egregios asistentes).
Decía, antes de perder el hilo, que Alberto Casillas (el héroe del Prado) se ha equivocado. Yo me niego a creer que este hombre sea mala gente pero, o bien está muy mal informado (algo muy común), o bien alguien le ha empujado a hacer semejante estupidez. En cualquiera de los dos casos, lo que es extraño es que en lugar de enfrentarse a Iglesias (que nada ha tenido que ver con la suerte de su familia), no se haya enfrentado a su partido que es el que vendió el material antidisturbios (algo que tampoco es un crimen) a aquellos que presuntamente golpearon a su hija. Lo que sí lo es, lo que es criminal, es hacer negocios, y además de material represivo, con aquellos a los que consideras dictadores, y que encima tengas la cara de acusar a otros de relacionarse con esos ‘dictadores’ (que obviamente no lo son) a nivel académico, porque eso, además de una lección magistral de hipocresía, es ver la supuesta paja en el ojo ajeno y no la cierta viga al rojo vivo en el propio.
Lo de CEPS ya se ha explicado hasta la saciedad, mucho más de lo que era necesario, y hasta el punto de aclarar que Pablo ni siquiera cobró un salario por sus servicios de análisis (una explicación tan ilustrativa como redundante, porque no hubiera sido reprobable cobrar de CEPS por el encargo que un gobierno había hecho en materia de asesoría). Ya se ha explicado también que de Venezuela (como de todas partes) se puede hablar de todo lo criticable, pero sin olvidar, como siempre se hace en este país, lo mucho elogiable que también se ha hecho (y el que no lo sepa que estudie dónde y cómo estaba la población pobre de Venezuela hace 15 años). Pero lo que no es ni mínimamente razonable es que hasta se aproveche mediáticamente a un pobre hombre para incidir en la ridícula e indignante campaña de descrédito lanzada contra Podemos, en la que se convierte en noticia lo intrascendente o se inventan noticias, siendo que esas mismas noticias falsas o extrañamente criminalizadoras, sí son ciertas contra los mismos que las inventan. El mundo al revés. Surrealismo made in Spain en estado puro.

miércoles, 4 de junio de 2014

Otro paso camino a la Justicia


La jueza argentina recorrió el Archivo Histórico Nacional español y tomó declaraciones testimoniales en la causa que investiga los crímenes de Francisco Franco. Se espera un pedido para la exhumación de fosas comunes y el cotejo de ADN.

 
Por Adrián Pérez

La Justicia argentina abrió un hilo de esperanza para las víctimas del franquismo en su paso por España. El abogado Máximo Castex acompañó a la jueza María Romilda Servini de Cubría para recoger testimonios de los familiares. En diálogo con Página/12, Castex hizo un balance de la visita, que incluyó un recorrido con la magistrada por el Archivo Histórico Nacional. “El archivo puede entregar, mediante exhorto, todas las fichas que se soliciten de detenciones policiales”, aseguró el abogado, anticipando la posibilidad de más imputaciones. A partir de esas declaraciones, queda por resolver el pedido de algunas víctimas para que se exhumen fosas comunes donde se encuentran enterrados sus parientes y realizar análisis de ADN. Se espera que la jueza concrete una nueva tanda de videoconferencias, a partir del 20 de junio, con quince nuevos declarantes. Castex y la plataforma argentina contra los crímenes del franquismo brindarán hoy una conferencia de prensa, a partir de las 11, en la Asociación de Abogados porteños, Uruguay 485.
Servini de Cubría también se trasladó a Marchena, Andalucía, donde conversó con Antonia Parra sobre el fusilamiento de su padre, un jornalero que trabajaba en un cortijo. Según los testimonios de la mujer, los restos de Antonio están enterrados en una fosa del cementerio de esa ciudad andaluza. Ramiro González, fiscal reemplazante de Federico Delgado al frente de la causa que tramita en Comodoro Py, se incorporó a la comitiva judicial en el pueblo sevillano. “Tanto de mi parte como del fiscal, las preguntas que les hicimos a los testigos tendieron a lograr la identificación de las fosas para saber si solicitaban la exhumación de los restos de sus seres queridos, de acuerdo con su propia voluntad”, apuntó el abogado que integra la querella argentina, la única que se tramita en el mundo por los crímenes de Francisco Franco.
Tanto Antonia Parra como los demás declarantes solicitaron la exhumación de las fosas y autorizaron la realización de estudios de ADN para cotejarlos con restos de sus familiares, que puedan encontrarse en el futuro, para luego analizarlos con sus propias muestras de ADN. Es el caso de otro testigo que declaró en el Juzgado número 3 de Carmona, también de Andalucía: Francisco Ramírez Nodal brindó testimonio por el asesinato de su abuelo, Francisco de Paula Nodal Avila; su padre, Antonio Nodal Pulido; y dos primos paternos, Antonio y Juan González Pulido. “Ante una pregunta mía respecto de la exhumación, el testigo solicitó de viva voz que se ordene esa medida para su abuelo, que está enterrado en el cementerio de Mairena –afirmó Castex–. Lo mismo respondió sobre la autorización a hacerse la prueba de ADN.”
Francisco Marín Cabello (91 años) contó su historia en el Juzgado número 9 de Sevilla. Allí denunció el fusilamiento de Manuel Marín, su padre, solicitó la exhumación de sus restos y el cotejo de ADN. La jueza y el fiscal se reunieron con las autoridades del Ayuntamiento de Andalucía y recibieron documentación, proyectos de una ley de memoria histórica y mapas sobre la ubicación de fosas en esa región. Estaba prevista una inspección ocular al cementerio de San Rafael, en Málaga, pero no pudo realizarse porque el juzgado malagueño informó que a pesar de haber recibido el exhorto con tres días de anticipación a la llegada de la magistrada, el propio juzgado va a llevar a cabo la medida el 18 de junio. “Estaban demostrando que no tenían voluntad de concretar la exhumación. Obviamente, eran la jueza y el fiscal, por sus propios medios, los únicos que podían hacer la inspección. Esto no puede ser suplido por un informe hecho días después por el juzgado”, advirtió Castex.
Las últimas personas en testimoniar el jueves de la semana pasada en Madrid fueron Teresa Alvarez Alonso (93 años) y Faustina Romeral Cervantes. El abogado argentino destacó que esos testimonios fueron filmados, grabados y se tomaron en la propia Audiencia Nacional por el juez Fernando Andreu. Alvarez Alonso es hermana, hija y nieta de represaliados. Antes de ser detenido, su padre les pidió a sus captores que le repitieran, porque no escuchaba bien, qué los había llevado hasta su casa. Los represores le respondieron incrustándole la varilla de un paraguas en el oído, dejándolo sordo para siempre.