jueves, 24 de agosto de 2023

Fútbol, heteropatriarcado, machismo y feminismo

 


Quiero expresarme más ampliamente sobre un pequeño comentario que he dejado en Facebook. Una persona a la que tengo en alta estima, escribió...

... Se empieza minimizando la agresión y se acaba culpando a la víctima, es de primero de machismo. 

Estas jugadoras, además de darnos los mejores momentos del fútbol español de la última década, están dejando en evidencia lo que ya sabíamos hace mucho tiempo: que los equipos masculinos de fútbol, sus hordas y sus medios son un nido de misoginia y del machismo más rancio y violento. 

Y como me consta que todas habéis visto ya la portada de ese afamado diario que ha tenido a bien mostrarnoslo gráficamente, os dejo la respuesta de esta ídola que es Jenni Hermoso.  

¡Vivan ella y todas sus compañeras!

Es muy triste que el enorme triunfo de la selección española femenina se vea enturbiado por un macarra como Luis Rubiales. Es cierto que el fútbol masculino es un nido de furibundos machistas, y no solo eso, también de homófobos. Creo que con el triunfo de la selección femenina se le pondrá más atención al deporte femenino en general, que es tan valioso y rico como el masculino. 

Pero de momento poco se ha avanzado. Las primas que cobrarán estas campeonas no es moco de pavo, 250.000 euros; aunque  muy lejos queda de la prima de la selección masculina, que se embolsaron 600.000 euros por ganar el mundial. Mismo trabajo distintos emolumentos.

Estos días se está hablando mucho del macarra de Luis Rubiales, lamentablemente en la prensa deportiva ha encontrado quien lo defienda. No es de extrañar, es la misma burbuja machista del mundo del fútbol. El AS hasta lo ha bordado con una de sus portadas


Para rizar el rizo, entre alguna mujer con cierta relevancia mediática han salido a defender al presidente de la RFEF. Una de ellas es la triunfita Ainhoa Cantalapiedra, que a las cámaras de Europa Press dijo que  ''Es lo de siempre, por qué hacer una locura de algo tan normal. El amor, un beso, ¿qué tiene de raro? Será por felicitación, por el cariño, por el momento, por la euforia''. En la actitud de Rubiales hay cualquier cosa menos amor. El amor hay que expresarlo tan efusivamente tan solo cuando tengamos el permiso de la otra parte. ¿Todavía no hemos aprendido lo que es el sí es sí?

Que esta justificación venga de otra mujer es muy lamentable, pero no me pierdo, no; el problema se llama patriarcado. Otra mujer que ha defendido a este impresentable ha sido, esta vez desde la televisión Marta López. Desde Telecino, en Ya es mediodia:

Yo creo que se ha ido de madre. Igual no ha sido correcto, pero yo no he visto a la chica en ningún momento quejarse. Yo no he visto manifestarse a la chica en ningún momento diciendo que se ha sentido agredida. Si fuera así, yo la apoyaría, pero si no, me parece que ha sido una cosa salida de contexto, que no ha sido correcto, pero nada más. Leer más...👈

¿Qué contexto necesita la actitud machista de Rubiales para que el beso que le dio a Jenni Hermoso no sea considerado como una agresión machista? La chica no se quejó porque todo pasó muy rápido, pero luego en los vestuarios dijo que el beso no le gustó nada, tal y como se observa en el vídeo de abajo


Según escriben el elDiario.es: "Jenni Hermoso y su sindicato exigen “medidas ejemplares” contra Rubiales"...

... La jugadora a la que Rubiales besó sin su consentimiento delega en el sindicato Futpro la defensa de sus intereses en un comunicado donde esta organización pide al Consejo Superior de Deporte que intervenga y a la Federación que adopte las medidas necesarias para “que actos como los que hemos visto nunca queden impunes”. Leer más...👈

La última noticia que ha salido al respecto es que la FIFA le va a abrir un expediente a Luis Rubiales, y la FIFA es una organización internacional lejos del influjo de este macarra.

Para el que esto escribe es lamentable que el machismo tenga adeptas entre muchas mujeres, como la homofobia tiene cabida en algunos gays y el racismo entre negros. La lucha de clases no es un fenómeno de la izquierda como aseguran Santiago Abascal e Isabel Díaz Ayuso, es una consecuencia de la desigualdad que produce el capitalismo, pero el capitalismo encuentra sustento en las clases desfavorecidas, como el machismo encuentra cobijo entre algunas mujeres.

Las declaraciones de Ainhoa Cantalapiedra y Marta López hacen daño al feminismo, aunque este como es obvio, no es el mayor problema. El mayor problema se llama heteropatriarcado, pero no por ello vamos a dejar de criticar a Cantalapiedra y a Marta López, como no vamos a dejar de criticar a los pobres que votan a Vox en España y a Milei en Argentina. El problema de Vox, Milei y sus votantes pobres, se llama capitalismo y lucha de clases; y el problema del feminismo es el machismo del patriarcado.

lunes, 7 de agosto de 2023

¿Juntos o separados? Así es el reparto de escaños de Sumar y Podemos en los dos casos

 


Podemos y Sumar logran una docena de escaños más si concurren juntos, asumiendo el mismo total de votos. Simulamos los efectos del sistema electoral sobre sus expectativas electorales.

KIKO LLANERAS. BORJA ANDRINO

08 JUN 2023 - 10:54 CEST

EL PAÍS

Ahora mismo, con Sumar y Podemos separados, nuestro promedio de encuestas les otorga unos 29 asientos. Los de Yolanda Díaz rondarían el 10,4% de votos y 26 escaños, mientras que Podemos, con un 4,3% de voto, se quedaría prácticamente sin representantes.

Pero, ¿y si simulamos una hipotética coalición de las dos fuerzas? Asumiendo que sumen sus votos, la lista única de Sumar lograría ahora alrededor del 14,7% de las papeletas y 41 escaños. Es decir, conseguirían 12 más. La nueva configuración dejaría al PP y Vox con alrededor de 179 asientos, todavía por encima de la mayoría absoluta (176), pero apenas. Dado el margen de error de los sondeos, el Gobierno estaría en el aire.

la diferencia entre los dos escenarios se debe a un efecto mecánico: por las características de nuestro sistema electoral, dividir los votos en varias listas tiene un precio en escaños. Muchas veces se culpa de estas diferencias a D’Hondt —la regla de reparto—, pero esa fórmula no es el principal responsable, sino las circunscripciones provinciales. En muchas se reparten pocos escaños, lo que hace difícil que las formaciones pequeñas o medianas los consigan, de manera que allí sus votos acaban perdiéndose.

La siguiente tabla muestra las 12 provincias donde Sumar y Podemos obtendrían un escaño más yendo juntos en lugar de separados.

Hay seis provincias donde la lista única tendría un asiento en lugar de ninguno (siempre en esta simulación concreta). Es lo que ocurre en Granada, por ejemplo, como se observa al aplicar la fórmula D’Hondt. Cuando van separados, el primer escaño es para el PP (33% de voto, el más votado), el segundo para el PSOE (30%) y el tercero para Vox (20%). El cuarto vuelve a ser para el PP, que duplica al resto de fuerzas y se lleva el asiento con su divisor 2 (30/2). A partir de ahí, los escaños son para PSOE con divisor 2 (30/2), PP con divisor 3 (30/3) y Vox con divisor 2 (20/2). Como ese último cociente supera los votos de Sumar (9%) y de Podemos (4%), ninguna de esas formaciones logra escaño. Sin embargo, cuando suman sus votos, logran un 13% de voto que les vale para conseguir el sexto diputado.

En otras seis provincias la combinación de fuerzas sirve para ganar un escaño extra, como ocurre en Málaga. Por separado, Sumar conseguiría el octavo diputado con un 10% del voto y Podemos se quedaría sin representante con un 4%. En cambio, al unirse, se pueden llevar el cuarto y el undécimo escaño, quitándoselo a Vox.

Otros escenarios: ¿Sumar suma o resta votos?

El ejercicio anterior asume que la decisión de ir juntos o separados no cambia en absoluto la expectativa de votos de Sumar y de Podemos. Pero eso no tiene que ser así necesariamente.

Unos argumentan que la unión movilizará a su electorado, activando a indecisos y haciendo que Sumar crezca. Es una posibilidad que apuntaba el último sondeo de 40dB. (aunque dentro del margen de error): en un escenario con Sumar y Podemos separados, los encuestados les daban un 14,4% de votos, mientras que en uno con las fuerzas unidas, los elevaban al 15,6%.

Otras voces dicen que la coalición tendría el efecto contrario: desmovilizar. Es decir, creen que hay votantes de Sumar que no votarán por el partido si concurre con Podemos, o viceversa, que algunos simpatizantes de Podemos no les votarán en coalición. Si es así, estos votantes anti coalición deberían ser muchos para compensar el efecto del sistema electoral que acabamos de ver: un Sumar unido que se quedase solo en un 12% de votos, en lugar del 14,7% que asumimos al principio, rondaría los 31 escaños y seguiría siendo rentable.

Metodología. Como punto de partida, hemos considerado el nivel nacional según un promedio encuestas actualizado, siguiendo la metodología que se menciona aquí. Luego, para repartir los votos de cada partido por cada provincia hemos usado la distribución de votos de las formaciones en las elecciones generales de noviembre de 2019. Con Sumar, hemos usado una aproximación: distribuir sus votos como se repartió entonces la suma de votos a la izquierda del PSOE (Unidas Podemos, Compromís, Más País). Por último, simplemente hemos repartido los escaños en cada provincia aplicando la barrera electoral del 3% y la fórmula D’Hondt.

domingo, 6 de agosto de 2023

Ahora Vox dice que no quiere sillones

 

Después de las elecciones autonómicas Vox ha entrado a formar gobiernos en Aragón, Extremadura, Valencia y Baleares (aquí han nombrado como presidente del Parlament a Gabriel Le Senne). En Castilla y León hace un año que chupan sillones, además de infinidad de ayuntamientos que están en coalición con el PP. 

Para mí, estos pactos son los de la vergüenza: "Azcón se ausentó de la firma del acuerdo en Aragón y Feijóo ni siquiera hizo referencia al pacto". En varios ayuntamientos de coalición entre el PP y Vox han censurado películas y obras de teatro; han atacado al colectivo LGTBI y puesto en jaque la violencia de género. Esto ha producido un movimiento en el electorado progresista y ha evitado que Feijóo gane las elecciones junto a Vox con mayoría absoluta.

Bien pues ahora el jamelgo de Santiago Abascal dice que ya no quiere sillones...

... El partido de extrema derecha Vox ha reiterado las palabras de su líder, Santiago Abascal y se ha abierto este domingo a apoyar una investidura de Feijóo sin entrar en el Gobierno para evitar que Sánchez vuelva a ser presidente. “No seremos un obstáculo para evitar un Gobierno de destrucción nacional”, dijo Abascal en su día. Él y su partido consideran que otro gobierno de Sánchez “constituiría una grave amenaza al orden constitucional y a la convivencia”. elDiario.es...👈

Toda la prensa del facherío se ha apresurado a felicitar la extraña generosidad de Santiago Abascal. Según Libertad Digital: "Fuentes del Partido Popular han indicado a Europa Press que han entendido el comunicado de Vox como una "renuncia a exigir su entrada en el Gobierno" y han celebrado que ya tienen "171 síes" para la investidura de Feijóo como presidente del Gobierno". Lo que se les escapa a la prensa del facherío, y de esto no dicen nada, es que como dicen en elDiario.es, que " no mencionan que, a pesar de su apoyo, a Feijóo siguen sin darle los números para ser presidente".

¡A buena horas mangas verdes! La propuesta de Vox es una patochada sin alcance real que no cambia nada el panorama político. Están haciendo filigranas para disimular el descalabro electoral y que su presencia en cualquier gobierno es un elemento más que tóxico.

jueves, 3 de agosto de 2023

Gritos, amenazas y chalecos antibalas: en las tripas de un intento de desalojo ilegal en Madrid

 

Amparo Espino, en su salón el día anterior a la llegada de la Brigada Desokupa. INMA FLORES

ELENA REINA
Madrid - 03 ago 2023 - 05:00Actualizado:03 AGO 2023 - 08:12 CEST
EL PAÍS

Una decena de hombres de Brigada Desokupa irrumpe sin orden judicial en el domicilio de una inquilina de 67 años para tratar de sacarla de la casa donde vive: “Estamos con los compañeros de la Policía Nacional”

Los hombres que se apelotonaban a las puertas de la casa de Amparo Espino, de 67 años, venían con ganas de guerra. Y mientras esperaban a la acción, recordaban algunas de sus mejores batallas: “Yo estuve en Majadahonda y tengo tres niños”. Se cuadraban todos vigilando de reojo las esquinas, barbilla erguida, camisetas negras tan apretadas como sus mandíbulas, tatuajes hasta las cejas, banderas de España en las muñecas, llaveros, un móvil que grababa en directo desde el pecho de uno de ellos, chalecos antibalas. “No perdáis de vista las ventanas de arriba”. En la primera línea habían colocado al abogado, de camisa blanca, que trataba de explicar a un agente de la Policía Nacional lo inexplicable: no había ninguna orden judicial de desalojo, pero ella les había firmado un papel 20 días antes, cuando la pillaron sola, donde accedía a entregar las llaves a cambio de que la dejaran en paz. Gritos del abogado. Todos ahí sabían que ese documento no servía para nada. Pero a eso se aferraron durante horas. Y estaban impacientes.

—¿La casa tiene algún acceso por atrás?

Se preguntaba uno del grupo que ha irrumpido este miércoles, por segunda vez, en la puerta del domicilio donde reside desde hace ocho años Amparo como inquilina, en la calle Carlos Solé de Vallecas. Habían sido contratados por la propietaria, una tarea por la que cobran desde 2.500 euros, según la página web de la empresa, llamada Brigada Desokupa. Gente de la PAH de Vallecas, muchos víctimas de desahucios anteriores, había acudido desde temprano para acompañarla e impedir que se cometiera ningún abuso. Esta vez no estaba sola. Ante la presencia de la policía y sin ninguna orden judicial, los hombres han tenido que retirarse.

Todo comenzó el 12 de julio. Ese día, alrededor de las 10 de la mañana, se presentaron en su rellano —ella vive en un bajo— y la amenazaron con desalojarla a la fuerza. Cuando Amparo los vio, no dudó ni un segundo en dar su DNI y firmar lo que hiciera falta. “Cada vez estaban más cerca de la puerta. Yo pensaba que se metían y me tumbaban”, ha contado a EL PAÍS. Dos días más tarde, recibió un mensaje.

—Buenos días, Amparo. Tenemos la grabación de cómo usted firma sin ningún tipo de coacción. El día 2 [de agosto] recuperaremos la vivienda con la policía. Yo que usted iría preparando las maletas.

Desde ese día no se ha atrevido a dejar la casa sola. Su hijo, Ángel, y su mejor amiga, Chelo, se turnaban para entrar y salir al supermercado, a sacar a dos perros chihuahua, para dormir a su lado. “Las noches son lo peor. No podemos abrir las ventanas, porque hemos visto lo que hacen y me da miedo que nos tiren algo, que se metan con nosotras dentro”, contaba su amiga en una entrevista a este diario. A esas alturas, se sabían de memoria los vídeos de esta empresa que ha colgado en redes rompiendo puertas, tapiando otras, llamando a los inquilinos “ratas” o “criminales”.

La noche anterior al intento de desalojo no durmió nadie en esa casa. A las 7.30 del miércoles el salón era un goteo de gente que ya había vivido algo así otras veces, o bien en carne propia, o bien ayudando a un compañero de la plataforma. El terror, en este caso, no era que un policía tocara a la puerta de casa, sino que lo hicieran unos tipos “malencarados dispuestos a cualquier cosa”.

Uno de ellos, Rafael Oliva, que había venido de Villaverde para apoyarla sin conocerla —él espera que pronto le emitan una orden de desahucio por impago de hipoteca—, que es diabético, ha sufrido un infarto, tiene a su mujer en cama con trastorno psiquiátrico y carga una silla para descansar, sospechaba que no se iba a presentar nadie ahí un miércoles de agosto. Otros más jóvenes esperaban en las calles aledañas y discutían entre ellos: “Esto es fácil. Aquí no hay una orden. No tienen nada más que músculos y testosterona. Es importante que nadie se enfrente, pero que noten que estamos con ella”.

Alrededor de las 12.00, el grupo de Brigada se había reunido en la esquina del bar, al otro lado de la calle. Comenzaron a llegar cuatro, cinco, seis... La mayoría uniformados, el abogado con una carpeta a la vista. Pero decidieron esperar. A los 15 minutos, llegaron dos furgones y dos coches de la Policía Nacional. Fue entonces cuando comenzaron a avanzar hacia la casa de Amparo, con los agentes siguiéndoles el rastro. “¿Pero vienen con la policía?, ¿por qué?”, preguntaba Amparo desde dentro, atrincherada en las cuatro paredes, sin escuchar los gritos que empezaban ahí afuera.

A esa misma hora, la Policía Nacional había recibido una llamada. “Nos han llamado porque había varias personas en el lugar que estaban en actitud amenazante y agresiva con palos y objetos arrojadizos. Hemos llegado y la única información que tenemos es que había unas 18 personas, algunas de ellas identificadas y otras propuestas para sanción”, cuentan desde la institución. Este periódico no observó ningún palo ni objeto arrojadizo y la Policía Nacional no ha registrado ninguno, confirman. “La policía no trabaja en connivencia con estas empresas de desokupación”, han declarado desde el área de prensa del organismo.

“Cuidado con los pisos de arriba”, advertía un agente. Uno de la Brigada Desokupa insistía en que los jóvenes de la plataforma llevaban palos y piedras. Pero ahí no se veía ni un solo palo, ni voló una piedra. Todos fueron rápida y pacíficamente desalojados del portal por los agentes y llevados hasta el otro lado de la calle. La policía trató de dispersar a los de la Brigada, pero se quedaron a un lado de la puerta. “Ahora que se vaya la policía es cuando se va a liar. Ya verás. Esto es siempre así”, comentaba uno de ellos. “¿Alguien ha mirado otra forma de entrar por atrás?”, se preguntaba otro. “Se le acabó el vivir de gratis. Esta mujer tiene una orden judicial de lanzamiento [desahucio] en su contra. Ya está bien, hombre”, se calentaba uno que decía ser el portavoz.

Pero el conflicto no se acababa de detonar como los de la Brigada presagiaban. El abogado estuvo más de una hora enseñando a la policía papeles de la carpeta, dando gritos por teléfono. No había nada más que hacer. Tampoco había ningún enfrentamiento que dispersar, pese al despliegue policial, de unos 20 agentes. Conforme pasaban los minutos se hacía más evidente que todo era un espectáculo.

A las 13.00, Amparo entró en crisis. Solo le llegaban ruidos desde el otro lado de la puerta. Pero colapsó. Su hijo llamó al 112. Y un equipo de una enfermera, un técnico de urgencias y un médico llegaron también al portal. Nadie les había avisado de lo que estaba sucediendo ahí y tampoco ellos se lo explicaban, según contaron a este diario. “Nos han dicho que hay una mujer con un ataque de pánico, probablemente, o ansiedad, pero no podemos entrar sin la policía”, relataba la enfermera.

Unos minutos más tarde, con los sanitarios en la puerta, oxígeno preparado, y Amparo tirada en el sofá, la policía decidió entrar con dos miembros de Brigada Desokupa y el abogado a tocar a su puerta. Cruzaron el portal, que estaba abierto y llegaron al rellano. A este periódico se le impidió la entrada, pero ha tenido acceso a un vídeo que registra la conversación. Dentro, Amparo, con tres miembros de la plataforma, su amiga y su hijo, se negaron a abrir. “Están ahí, están ahí”, se escucha al principio del vídeo. Suena el timbre.

—¿Quién es?— pregunta una de las chicas de la plataforma.

—Buenos días, somos de la empresa Brigada Desokupa estamos aquí con la Policía Nacional, tenemos pendiente hablar con usted. Si es tan amable de abrirnos la puerta.

—Lo que tengamos que hablar, lo hablamos a través de la puerta. No vamos a abrir.

—Soy Teresa Martín, abogada de la propiedad... No nos vamos a entender a través de la puerta.

—¿Vienes con una orden judicial?

—Puedes abrir y lo hablamos tranquilamente.

—No vamos a abrir porque la señora Amparo está muy mal, muy nerviosa...

—Tenemos a los compañeros de la Policía Nacional...

—Mientras no tenga una orden judicial de desalojo no me cuente nada más. Métala por debajo de la puerta.

Poco después, la Brigada Desokupa se retiró del lugar. También los agentes. Frente al portal quedaron los sanitarios, que aseguraban que el protocolo les impedía pasar hasta que no llegara algún policía. “Pero si estaban aquí, ¿por qué no los escoltaron a ustedes en lugar de entrar con los de Desokupa a la puerta?, ¿a quién está protegiendo la policía entonces?”, le preguntaba una chica de la organización al médico. Media hora después, Amparo accedió a salir de su casa para ser atendida en una ambulancia. Los agentes que iban a acompañar a los sanitarios aún no habían aparecido. Pese a la recomendación del doctor, ella decidió no ir a ningún hospital. No abandonar el domicilio es su único objetivo estos días.

La casa pertenece a una promoción de 1988 de vivienda pública de la Comunidad de Madrid, que la dueña adquirió en el año 2000, según el contrato de compra venta al que ha tenido acceso este diario. Amparo entró a vivir ahí de alquiler en el 2015 y pagaba cada mes 550 euros, después 580 —algunas veces en mano, otras por transferencia, según los recibos—, además de los gastos de luz y agua. El contrato estaba a nombre de su pareja, que falleció a los meses de entrar a vivir ahí. Y en octubre de 2019 todo se torció. La casera quiso subirle el alquiler a 750 euros o 350 la habitación —según una conversación de WhatsApp que muestra como prueba— o se tenía que ir a la calle. Ella estaba cobrando algo más de 400 euros: “Yo no podía pagar esa cantidad”.

Su trabajo como auxiliar en una residencia de ancianos de Paracuellos del Jarama le permitía pagar los primeros años. Pero tuvo un accidente, se rompió la tibia y el peroné, y estuvo de baja dos años, haciendo rehabilitación en una clínica en Barcelona. Después, le diagnosticaron cáncer de mama —todo según los informes médicos—, la operaron cuatro veces. Ha sido diagnosticada también con depresión y después de una batalla judicial contra la aseguradora, recibe una pensión por invalidez permanente. Amparo representaba este miércoles cualquier cosa menos el “peligroso” objetivo que esperaban los de la Brigada Desokupa.

La propietaria puso una denuncia en 2019 que no prosperó. En el Registro de la Propiedad todavía figura el nombre del extinto Instituto de la Vivienda de Madrid —hoy Agencia de Vivienda Social de la Comunidad de Madrid—, aunque desde el organismo confirman la compra venta a la particular y precisan que “no es obligatorio que la registre”. Y en medio del embrollo judicial por un posible caso de inquilino moroso sin resolver, entran al quite los de la Brigada para remover el caso. Aunque sabían que hoy no iban a conseguir desalojar a Amparo sin una orden judicial.

El abogado de la propietaria se ha negado en reiteradas ocasiones a dar ninguna declaración a EL PAÍS sobre el estado de la denuncia. Desde el entorno de la familia de la propietaria cuentan que están “muy disgustados”. “Llevamos así años. Los hechos son que hay una persona que no quiere pagar. Y esto es demasiado lento”, cuentan, aunque prefieren no dar más información sobre el proceso legal.

Los integrantes de la plataforma han hecho turnos para no dejar sola a Amparo. Pero ella le teme a la noche: “¿Qué voy a hacer cuando nos quedemos mi hijo y yo o Chelo? No podéis estar aquí siempre, ¿esta gente va a volver?”, se preguntaba. Antes de marcharse, el abogado de la Brigada Desokupa le lanzó una amenaza más del otro lado de la puerta: “Ustedes verán. Tienen 48 horas”.