Guillermo Vega.
Santa Cruz de Tenerife - 27 NOV 2022 - 05:40 CET
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La capital tinerfeña forcejea para no quitar 79 vestigios de la dictadura, entre ellos el último monumento a Franco en España. El consistorio reclama seguridad jurídica para proceder a su retirada
El día amanece nublado en Santa Cruz de Tenerife (204.856 habitantes) y varias
personas hacen deporte bajo los flamboyanes y jacarandas de la Rambla de Santa
Cruz. Esta empinada arteria señorial muere a los pies de una de las estampas
más llamativas de la ciudad: el Monumento al Caudillo, del escultor Juan de
Ávalos (1911-2006), inaugurado en 1966 y que centra desde hace décadas un
enconado debate sobre la retirada de los vestigios del franquismo en una
capital en la que prevalece como en ninguna otra el recuerdo de la dictadura.
“He aprendido a no verlo, pero me da vergüenza que siga ahí”, asevera Andrés
Gómez, de 52 años. “Mire, forma parte de nuestra historia, y la historia hay
que conservarla”, replica María Pilar Padrón, de 63, en el centro de la
avenida, que hasta 2008 se denominó Rambla del General Franco.
A un kilómetro escaso se encuentra la Plaza de España, enclave de
celebraciones masivas como los carnavales. En su corazón se erige desde 1947
el Monumento a los Caídos, una torre-mirador en forma de cruz encargada por el
militar golpista Francisco García-Escámez, nombrado por Franco capitán general
de las Islas Canarias en 1943 y que sigue dando nombre a uno de los barrios.
El Monumento a Franco, de bronce fundido, y el último de cuantos quedan en
España dedicado al dictador, concentra el grueso de las reclamaciones. En
julio, el equipo de gobierno del Ayuntamiento (CC, PP y la exconcejal de
Ciudadanos Evelyn Alonso) rechazó una moción de Podemos para retirarlo de
forma inmediata, como exigen las leyes estatales y autonómicas de memoria
histórica y democrática. Los responsables municipales resisten demandas,
presiones del Ejecutivo regional (PSOE, Podemos, Nueva Canarias y Agrupación
Socialista Gomera), estudios o peticiones de las asociaciones de memoria
histórica. La norma autonómica, de 2018, contemplaba la creación de un
catálogo regional de este tipo de vestigios del franquismo. El Boletín Oficial
de Canarias publicó el 17 de noviembre un primer listado, que solo incluía el
trabajo de campo elaborado por el Ayuntamiento santacrucero. En él se recogen
hasta 79 rastros —monumentos, nombres de calles, escudos, distinciones...— de
aquellos 36 años de dictadura y que ni la ley de memoria histórica de 2007 ni
la ley regional de 2018 han logrado derribar.
Lo incompleto de este primer catálogo constituye, precisamente, el principal
argumento del alcalde, José Manuel Bermúdez (Coalición Canaria), para
resistirse a la retirada de los recuerdos de la dictadura. “Santa Cruz de
Tenerife lleva años retirando simbología de origen franquista”, asegura por
escrito el primer edil. “Lo que está reclamando esta capital es seguridad
jurídica para aplicar la ley”, y explica que “PSOE y Podemos pretenden hacer
ver que se trata de un catálogo de ámbito autonómico, pero que curiosamente
solo hace referencia a vestigios de un municipio, Santa Cruz de Tenerife,
precisamente el único que hizo sus deberes hace ya años”. Bermúdez puntualiza,
además, que el propio Ejecutivo regional está saltándose su propia ley.
“Todavía ha de aprobar una estrategia que, cito textualmente, ‘recogerá los
objetivos, las prioridades y la financiación que deben regir las actuaciones
relativas a la memoria histórica a realizar por la Administración pública de
la Comunidad Autónoma de Canarias”.
La opinión del alcalde choca con la del viceconsejero de Cultura y Patrimonio
Cultural, Juan Márquez (Podemos). “La inseguridad jurídica se genera al no
cumplir la ley”, explica en conversación telefónica. “Lo razonable, y así lo
avalan los informes de los servicios jurídicos, es que se vaya completando a
medida que lleguen las aportaciones de los demás municipios”, asevera. “Lo que
no tiene sentido es esperar a que esté el catálogo de Valverde [El Hierro] o
de Caleta de Sebo [La Graciosa]”, y minimiza la ausencia de una estrategia.
“El catálogo tiene un articulado y otro título separado al de la estrategia, y
no está condicionado a la misma”, explica. “Llama la atención el interés del
Ayuntamiento por este punto recogido en la ley canaria y el poco interés por
la retirada de los vestigios que exige tanto esa misma ley como la estatal”.
Márquez se pregunta, por último, el motivo de esta resistencia. “Cuesta creer
que en pleno 2022 sigamos discutiendo la reparación moral de las víctimas del
franquismo. No sé si esta resistencia responde a cuestiones electorales o a
otros motivos en los cuales prefiero no entrar...”.
La ‘Capital de la Cruzada’
Maisa Navarro, catedrática de Historia del Arte de la Universidad de la Laguna
y responsable del estudio técnico del catálogo, ha dedicado muchas horas a
analizar por qué el régimen franquista invirtió tantos recursos en erigir
homenajes en la ciudad y por qué estos perviven. “Cuando comencé mi carrera,
me sorprendía lo sucedido en la que, antes de 1936, era una de las ciudades
más modernas de España, que fue capaz de cambiar su aspecto a través de la
arquitectura racionalista o con la organización de la exposición de arte
surrealista en 1935. ¿Qué pasó para que fuese aplastada toda esa vanguardia y
la ciudad se convirtiese en un cuartel?”.
Navarro recuerda que tras la Guerra Civil, Santa Cruz llegó a pedir, a través
del Cabildo insular, que fuese declarada Capital de la Cruzada.
“La sociedad de la ciudad y de la isla estuvieron toda la posguerra pagando
monumentos”, cuenta. La catedrática explica que la pervivencia de estos
vestigios supone “un tema duro, difícil de aceptar”, y constata que “amplios
sectores siguen resistiéndose a ver la realidad” de esos monumentos. “Cierta
parte de la oligarquía actual se considera heredera de los méritos obtenidos
por sus antepasados”.
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife lleva gobernado casi de forma
ininterrumpida desde 1983 por la Agrupación Tinerfeña de Independientes (ATI),
una formación creada aquel año por el entonces alcalde de UCD —y posterior
presidente regional— Manuel Hermoso, y que en los noventa constituiría el
germen de la actual Coalición Canaria. El PSOE interrumpió durante un año esta
hegemonía tras las elecciones municipales de 2019. Un pacto entre CC, el PP y
la exconcejal tránsfuga de Ciudadanos Evelyn Alonso desalojaría en 2020 de la alcaldía a la socialista Patricia Hernández.
Mientras la política decide el destino del monumento a Franco, la vida
prosigue a su alrededor. “¿La estatua esta? Ni idea de lo que significa”,
admite Matías, de 17 años, enfundado en su chándal del CD Tenerife. Para él es más importante el partido contra la UD Las Palmas jugado este sábado. “Es fea, pero me da igual”.
Monumentos, esculturas, escudos, calles, y distinciones
El catálogo publicado el pasado 17 de noviembre enumera monumentos,
esculturas, objetos, escudos, inscripciones y lápidas, denominaciones de
calles, espacios urbanos y honores y distinciones (medallas, hijos
adoptivos, hijos predilectos) relacionadas con personas que participaron en
la sublevación militar, la Guerra Civil y la represión de la dictadura.
Entre ellas se cuentan militares golpistas, militares, voluntarios y
fallecidos en la Guerra Civil, voluntarios del 18 de julio y posteriores,
alféreces provisionales y sargentos provisionales, cargos políticos en
periodo de excepción y posteriores, ideólogos, propagandistas e iconógrafos
del régimen y civiles colaboracionistas.
Monumentos: Mercado Nuestra Señora de África-Puente General Serrador (1943),
Monumento a los Caídos en la plaza de España (1947), y Monumento a Franco en
la Rambla de Santa Cruz-antigua Rambla del General Franco (1964-1966).
Esculturas y objetos: Arco de la Barriada de García Escámez (1944-1947),
Obelisco a Francisco García-Escámez (1946-1949), Busto a José Enrique
Marrero Regalado (década de 1950), Hélice del crucero Canarias
(1936/1940/1980), Busto a Joaquín Amigó de Lara (1986) y Busto a Cándido
Luis García Sanjuán (2008).
Escudos, inscripciones y lápidas: Escudo de la Comandancia Naval de Santa
Cruz de Tenerife (1945), Inscripción Grupo Escolar José Antonio (1944),
Inscripción Grupo Escolar Onésimo Redondo (1944), Lápida funeraria en honor
de Estanislao Gómez-Landero (1947), Lápida en memoria de Estanislao
Gómez-Landero (1947), Lápida de la barriada de la Victoria (1950), Lápida
funeraria del general García-Escámez (1951), Placas del Instituto Nacional
de la Vivienda (1954/1954-1957), Lápida e inscripciones del Grupo José
Antonio (1955), Lápida e inscripciones del Grupo Nuestra Señora de
Candelaria (1955), Lápida e inscripciones del Grupo Juan XXIII (1966) y
Lápida a los Caídos de Igueste de San Andrés (1975).
Denominaciones de calles, espacios urbanos y otros: Calle Anatolio de
Fuentes García (1973), Calle comandante Moreno Ureña, Calle Conde de
Pallasar (1973), Calle Darias y Padrón (1970), Calle Francisco Bonnín
(1964), Calle José Maldonado Dugour (1973), Calle Juan Vara Terán (1973),
Puente General Serrador (1943), Rambla General García-Escámez (1973), Calle
Calvo Sotelo (1936), Calle Capitán Gómez Landero (1937), Calle comandante
Sánchez Pinto (1937), Calle Santiago Cuadrado (1936), Calle Teniente Martín
Bencomo (1937), Calle Cándido Luis García Sanjuán (1973), Calle Doctor
Zerolo (1956), Calle Miguel Zerolo Fuentes (1973), Calle Modesto Vidarte
(1969), Calle Sargento Provisional (1967), Plaza Joaquín Amigó de Lara
(1973), Plazoleta del Alférez Provisional (1967), Puente Javier de Loño
Pérez (1973), Avenida Francisco La Roche (1952), Calle Américo López Méndez
(1973), Calle Belisario Guimerá y del Castillo Valero (1973), Calle Eusebio
Ramos González (1973), Paseo Francisco Aguilar y Paz (1994), Plazoleta
Doctor Pablos Abril (1967), Calle Adalberto Benítez Togores (1982), Calle
Elías Ramos González (1978), Calle Manuel Ramos Vela (1982), Calle Pintor
José Aguiar (1982), Glorieta del Arquitecto Marrero (1956), Calle Ernesto
Groth (1982), CEIP Fray Albino (1944), CEIP García-Escámez (1945), Susana
Villavicencio (1975), Barrio y plaza de la Victoria, Barrio General
García-Escámez, Barrio del Marqués de Somosierra, Mercado de La
Abejera-García-Escámez y Campo de fútbol García-Escámez.
Honores y distinciones: Vicente Sergio Orbaneja (1939), Francisco
García-Escámez e Iniesta (1946), Regimiento de Infantería n.º 49 y al
Regimiento Mixto de Artillería de Tenerife (1956), Blas Pérez González
(1957), Belisario Guimerá del Castillo Valero (1976), Cándido Luis García
Sanjuán (1991), Joaquín García Pallasar (1956), Joaquín Amigó de Lara
(1967), Adalberto Benítez Tugores (1971), José Varela Iglesias (1940),
Agustín Muñoz Grandes (1955), José Antonio Girón de Velasco (1955), Luciano
García Machiñena (1969), José Aguiar García (1970), Francisco Aguilar y Paz
(1989), Voluntarios del 18 de julio y 122 condecorados (1940-1973).
El documento ha sido elaborado por el equipo de investigación de la
Universidad de La Laguna, integrado por las doctoras María Isabel Navarro
Segura y Yolanda Peralta Sierra y el doctor Ricardo Guerra Palmero, por
encargo de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de
Canarias.