José Miguel Villarroya Corbalán, nacido en Barcelona en 1966, es doctor en Historia Contemporánea por las universidades de Barcelona y la Freie Universität de Berlín. También cuenta con titulaciones en Filosofía Teórica, Teología Dogmática y Ciencias de la Información. En 1986 se mudó a Berlín, donde residió hasta la caída de la RDA en 1990. Al regresar a España, comenzó su carrera como periodista y traductor, desempeñándose como redactor deportivo en el Diario AS y colaborando con medios como Vip Deportivo y Dosis Futbolera, con un enfoque particular en la Bundesliga. Además, ha impartido clases en diversas universidades tanto en Barcelona como en Berlín. En el ámbito político, Villarroya se identifica como marxista y ha sido un defensor activo de la RDA, participando en programas de televisión como "Catalunya Opina" en 8TV. Es autor de los libros Fútbol en una Nación Dividida: El Fútbol Alemán de 1945 a 1990 y La Cataluña del Real Madrid: Crónica de una Resistencia. Apodado "el hombre de las cinco carreras", ha ganado notoriedad en redes sociales por sus opiniones sobre el conflicto entre Rusia y la OTAN en Ucrania, además de su defensa de los derechos de los trabajadores desde una óptica comunista.
Se ha popularizado también por defender a Stalin y es tertuliano asiduo en el programa de Jesús Cintora Malas lenguas. Como buen comunista que es, no cree en la democracia liberal burguesa. Es de la opinión de que "no se puede cambiar nada dentro del sistema democrático burgués". Pero en una ocasión votó en Cataluña "para echar a Pujol, porque ya estaba harto de Pujol, era bastante cansino. Y después ya vimos lo que era Pujol. Ya lo sabíamos (...), y entonces voté al PSC, porque era el que podía ganarle (...). Después no he votado más".
Un servidor opina igual que Villarroya, con el sistema democrático liberal y sobre todo capitalista, no se puede cambiar nada, ni desde dentro ni desde fuera. No votar, para que caiga el sistema electoral, pero continuar con el mismo sistema económico, es seguir con el mismo problema democrático. Y da igual la partitocracia española que la plutocracia norteamericana. El sistema es prácticamente el mismo donde gobiernan unas oligarquías. Pero mucho peor es la plutocracia yanqui, donde se gobierna descaradamente para los multimillonarios y las grandes corporaciones.
Un servidor a diferencia de José Miguel Villarroya, aun sin creer en la democracia burguesa capitalista, si vota, porque la historia nos ha enseñado que existen unos gobernantes preferibles a otros. Aunque el sistema capitalista siga siendo el mismo: nos divorciamos, las mujeres ya tienen más derechos, trabajamos ocho horas, se puede abortar, está permitido el matrimonio entre personas del mismo sexo, existe el delito de odio contra las minorías sociales, existe el SMI, las pensiones, la Seguridad Social, el IMV, están permitidas las huelgas y las manifestaciones... Y todo se ha conseguido gracias a unos políticos con la oposición de otros. Villarroya votó una vez por puro pragmatismo porque estaba cansado de Jordi Pujol.
Antonio García-Trevijano se quiso apropiar de todo el concepto abstencionista. Según él, y ahora sus acólitos, quien se abstiene es porque está harto del sistema y quiere un cambio, y no vota porque desde dentro del sistema democrático no se puede cambiar nada. ¿No se han preguntado jamás cuántas personas existen como Villarroya que no votan porque no creen en la democracia burguesa? ¿O cuánta gente existe que no vota por ignorancia, vagancia o porque todo le importa un pepino y que tampoco buscan ningún cambio?
En las elecciones generales de 2023 se abstuvieron el 33, 41% del censo electoral, es decir casi 14 millones de personas. Según García-Trevijano el régimen del 78 caería porque después de la abstención saldría la gente a la calle a pedir reformas. ¿Le parecen poco a los acólitos de García-Trevijano 14 millones de personas? Menudo 15-M se iba a montar con ese número de ciudadanos.
La realidad no funciona como la teorizó e imaginó el gran gurú de la secta del MCRC, la gente si no vota es porque todo le debe de importar una higa, y los "abstencionarios" o la abstención activa, es un fenómeno prácticamente fantasmal. Por eso la forma de protesta más visible es el partido Escaños en Blanco, con que tan solo consiguiera un escaño y lo dejara vacío, sería mucho más visible que esa abstención activa que jamás ha funcionado.
A un servidor le importan poco los que se abstienen o Escaños en Blanco, pero veo mucho más coherente su propuesta que la indefinición de la abstención. Incluso los que votan en blanco o votan nulo, todos merecen mi respeto. Mientras que el capitalismo siga metiendo sus zarpas en el sistema liberal democrático no hay solución que valga. Una vez un comilitón de Antonio García-Trevijano me llamó "tonto útil del sistema". Como si yo me hubiese caído de un guindo anteayer. Y encima tienen delirios de grandeza.
Según García-Trevijano...
... La nueva voz que mejor designa a los modernos partidarios de la abstención electoral táctica es la palabra abstencionarios, pues además de ser expresiva de una actitud conscientemente activa, lleva implícito el significado verbal de la acción de abstencionar a la virtual sociedad política, o a la simple decencia pública, de toda participación en la vida depravada de su mortal enemigo, el Estado de Partidos. Leer más...👈
Los términos abstencionar y abstencionario, no están recogidos en la RAE. Si millones de personas lo usaran, y no los cuatros sectarios que se han creído las teorías de García-Trevijano, la RAE no tendría más remedio que aceptarlos. ¿No se darán cuenta que solo son cuatro pelagatos? Son muchos más en Podemos con solo cuatro escaños que el MCRC con su canal de YouTube y sus páginas de Facebook.
Antonio García-Trevijano Forte me recuerda a don Quijote de la Mancha, el caballero de la triste figura que se había vuelto chiflado al creerse los cuentos que leía en los libros de caballerías...
... En resolución, él se enfrascó tanto en su letura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el celebro de manera que vino a perder el juicio. El Quijote...👈
Lo mismo le ocurrió s García-Trevinano, que se le secó el cerebro. Este hombre perdió el juicio con sus propios relatos alejados de la realidad política. Hasta se inventó el verbo abstencionar.

















