Hasta hace poco cualquier político danés que entraba en el parlamento gozaba de ciertos privilegios en comparación con el resto de los ciudadanos...
... Hasta la fecha, la legislación danesa establecía que, con un solo año de trabajo público como parlamentario, el político adquiría el derecho a cobrar una pensión vitalicia de unas 35.000 coronas mensuales. Eso equivale a unos 4.692 euros mensuales hasta el fin de sus días. Leer más...👈
Pero este acuerdo tiene su letra pequeña: "Sin embargo, los políticos han decidido que la medida se aplicará por primera vez a los políticos que resulten elegidos a partir de las próximas elecciones, por lo que los futuros parlamentarios adoptarán la "almindelig arbejdsmarkedspension" (pensión normal del mercado de trabajo). Quienes ya han adquirido ese derecho prestando su servicio en esta legislatura mantienen su pensión vitalicia, por lo que el fin absoluto de la medida no se conseguirá hasta 2090". De todas formas es el principio del fin de unos privilegios inaceptables. Hay que aplaudirles la medida.
He leído varios comentarios parecidos a este, alabando a Dinamarca en contraposición con España: "Resulta difícil no comparar esta medida [de Dinamarca] con la realidad española. Aquí, la política se ha convertido para muchos en una profesión de por vida, un entramado capaz de sostener a cientos de miles de personas —y a menudo también a sus círculos cercanos— gracias a una estructura sobredimensionada. Es lógico que la ciudadanía se pregunte por qué aquellos que deberían responder ante el pueblo disfrutan de beneficios que no existen en la vida cotidiana del ciudadano medio. ¿En qué momento se asumió que un político es un ciudadano distinto, con derechos añadidos solo por haber ocupado un cargo?".
Es cierto que hay personas en España que llevan toda su existencia en política, pero no es por las pensiones vitalicias, sino por los juegos electorales, como es el caso de Santiago Abascal que entró de muy jovencito en el PP y de tantos otros políticos; existen centenares de ejemplos. Otro caso es el de Isabel Díaz Ayuso o el de Pedro Sánchez, pero ninguno de ellos viven de pagas vitalicias. Están mezclando torticeramente dos debates. ¿Qué tiempo tiene que ejercer un ciudadano la política? Además, el sistema español de lista de partidos y de obediencia de voto, hace que de igual que cambien a unos por otros, el resultado sería exactamente el mismo. Otra cosa son las pagas vitalicia, es decir, retirarte tras un año y tener ya una pensión hasta que la palmes. Algo que los diputados españoles no perciben.
Porque para espanto de los puristas, en España adelantamos a Dinamarca hace 14 años: "Las pensiones parlamentarias vitalicias: sólo las cobran quienes lo hicieran antes de su supresión en 2011" (ver enlace...👈) En el año 2011 suprimieron las pagas vitalicias para los diputados. Solo los presidentes mantienen ese privilegio: "Sueldos vitalicios: ni diputados, ni ministros ni vicepresidentes tienen derecho a ellos" (ver enlace...👈).
Según Público: "Los únicos que tienen una paga vitalicia son los presidentes del Gobierno, ya que esta medida la creó Felipe González en 1992. Esto quiere decir que del Ejecutivo actual y el saliente, el único que percibiría un sueldo para toda la vida es Pedro Sánchez, por su labor como presidente del Gobierno. Otros expresidentes como Mariano Rajoy, José Luis Rodríguez Zapatero o José María Aznar cobran también esta pensión, al igual que Leopoldo Calvo-Sotelo y Adolfo Suárez hasta su muerte" (ver enlace...👈). Entonces, el debate en España debiera de ser otro, ¿hay que eliminar las pagas vitalicias a los presidentes del Gobierno? Yo creo que sí, pero es un debate totalmente distinto, porque en 2011 eliminaron las pagas vitalicias, solo que sin carácter retroactivo como han hecho los daneses, e igual que en Dinamarca, en 2090 ya nadie quedará con pensión vitalicia.
Y para rizar el rizo, me encuentro con un comentario que mezcla las churras con las merinas: "El protestantismo tiene más honradez que el catolicismo. De los Pirineos para arriba, la política tiene más decencia". ¿Qué tendrán que ver los cojones para comer trigo? La España católica se adelantó a la Dinamarca protestante-luterana en 2011, pero es que llevar el debate al entorno religioso es absurdo.
Desgraciadamente las RR. SS. se han convertido en el refugio ideal de ignorantes, palurdos y gañanes. Todos somos ignorantes, ya que es imposible saber de todo. Pero es mejor no hacer gala de nuestra ignorancia e informarnos antes de hacer el puñetero ridículo.
Los ex primeros ministros daneses del futuro no cobrarán pensión vitalicia, lo futuros presidentes del Gobierno españoles sí. Ahí es donde está el debate y ahí es donde tenemos que poner el foco, en retirarle la pensión vitalicia a los expresidentes. Si equivocamos el debate, hacemos daño a la verdad y perdemos la razón.

