domingo, 18 de enero de 2026

Antonio García-Trevijano fue un embaucador.

 

Presentación de la Junta Democrática de España (Hotel Intercontinental, París 30 de julio de 1974). Santiago Carrillo, secretario general del PCE, flanqueado a su izquierda por Rafael Calvo Serer (numerario del Opus Dei) y a su derecha por José Vidal-Beneyto (1927-2010 fundador de El País)

En realidad, este abogado y notario se llamaba Antonio García Forte, Trevijano era su padre. Este señor nació en Alhama de Granada el 18 de julio 1927, como se puede comprar en su ficha de la Facultad de Derecho de Granada. En los libros sobre la Transición que un servidor se ha leído, lo nombran de pasada al haber sido miembro de la Junta Democrática (1974-1976), organización política que luego se fundió con la Plataforma de Convergencia Democrática, formando la Coordinación Democrática, conocida como Platajunta.

Ficha universitaria de García-Trevijano


Raymond Carr y Juan Pablo Fusi, publicaron en 1979 el libro España, de la dictadura a la democracia, Una obra de memoria recentísima donde solo nombran dos veces a García-Trevijano, una en el pie de una foto y otra...

... En julio de 1974, pocos días después de conocerse la grave enfermedad de Franco y ante la posibilidad de su muerte, se formó en París un organismo unitario de oposición, la Junta Democrática, integrado por el Partido Comunista, algunos políticos vinculados a don Juan ( Calvo Serer, García-Trevijano) y otros independientes, a los que mas tarde se unieron el grupo socialista de Tierno Galván, los carlistas de Carlos Hugo, Comisiones Obreras, el maoista Partido del Trabajo y otros grupos  de carácter local. La Junta proclamó la necesidad de una ruptura democrática. España. de la dictadura a la democracia, Pág. 262.

La ruptura no era posible porque los que controlaban la transición eran Suárez y el rey. Eran los que habían heredado todos los poderes de Franco. Según Carr y Fusi: " Al morir Franco, en noviembre de 1975, la alternativa ya no era inmovilismo/aperturismo, como al morir Carrero en diciembre de 1973. El dilema  era ahora reforma o ruptura. Y este dilema iba a ser el principal problema político que tendría que resolver la monarquía de Juan Carlos". Un problema que se resolvió en favor de la reforma política. Y tenía su lógica: la reforma política no le pedía responsabilidades a las oligarquías y represores franquista, y la oposición tampoco tenía la fuerza suficiente como para pedir represión o una necesaria purga contra el Ejército, la judicatura y la policía.

Carr y Fusi, nos explican que : "La oposición moderada de socialistas, socialdemócratas, cristianos demócratas y liberales no se unió a la Junta Democrática, principalmente a causa de la dominante influencia de los comunistas en ella". Y seguramente que también (según estos dos historiadores), por los recelos del PSOE debido a la presencia de Tierno Galván atrincherado en un grupo de socialistas independientes,  El cuento de siempre, la desunión entre las izquierdas que marcó la II República y los 47 años de la monarquía parlamentaria.

En algunas páginas webs, que parecen escritas  por hagiógrafos del MCRC, dicen que García-Trevijano fue un impulsor de la Junta Democrática de España, y lo único que sabemos a ciencia cierta, es que fue uno de entre tantos y no de los que más relevancia política gozaba. Al ser un total desconocido no tenía ninguna base social donde apoyarse. Cualquier asociación o partido político tenía más legitimidad que García-Trevijano, y por eso al disolverse la Platajunta, García-Trevijano desapareció del marco político y pasó a la esfera propagandística, apareciendo en aquellos famosos programas de Luis Balbín, La Clave, y escribiendo artículos de opinión en la prensa.

Al ser un perfecto desconocido en la historiografía de la transición, porque en realidad las plataformas antifranquistas no tuvieron ningún peso real en la transición, García-Trevijano se ha inventado un papel idílico y protagónico, como el héroe que se enfrentó (él solo) a todos (franquistas y antifranquistas) por causa de la ruptura. Él era el más antifranquista y demócrata que nadie, y en realidad el problema de García-Trevijano, fue que no tenía partido político y se quedó igual que Calvo Serer, y todos los independientes, fuera de la transición. Los independientes eran los más interesados en la ruptura por razones prácticas. De ahí que este abogado se pasase toda su vida hablando de la partitocracia.

Los cuatro pelagatos que siguen a García-Trevijano reagrupados en el MCRC, no dejan de recordar por las RR. SS. la memoria de su gran ídolo. En este reel, que lo he obtenido del Facebook del MCRC, Balbín entrevista a García-Trevijano, y dice de él que: "García-Trevijano jugó un papel decisivo en la creación de la Junta Democrática de España en el 74, y en su fusión con la plataforma de Convergencia Democrática, conocida como la Platajunta en el 76. Fue el único líder político que se opuso al pacto reformista de la oposición en el Gobierno". Según Balbín, Trevijano fue el autor del libro Alternativa democrática, editado en 1977. El entrevistador de La Clave lo invitó al programa por ser "uno de los que más vehementemente propugna la abstención". En fin, Balbín se hacía eco de los delirios de grandeza de García-Trevijano.

Su propuesta de abstención es muy sencilla, deslegitimar al régimen para que este desaparezca por no tener el apoyo de la inmensa mayoría de la población. Interesadamente, como se ha demostrado, García-Trevijano, estaba interesado en el sistema plutocrático de EE. UU., donde cualquier millonario (como lo era él) desde afuera de los partidos políticos (y gracias a su fortuna) podía llegar a ser presidente del Gobierno y de la república como el caso de Donald Trump.

A este hombre no le interesaba el voto en blanco porque según él, el que vota en blanco "tiene que estar de acuerdo con la Constitución", además de "estar de acuerdo con la ley electoral y que no le guste ninguno de los candidatos". Trevijano supone que el que vota en blanco si encontrase alguna candidatura votaría a esa candidatura.

Este señor se inventaba todo lo que decía, porque lo que haría mucho más daño a la partitocracia, sería el voto en blanco en vez de la abstención. En las elecciones generales de 2023 votaron 24 millones  de personas (66,59%) y se abstuvieron 12 millones  (33,41%); y votaron en blanco 200 mil personas. Imagínense que en esos mismos comicios votaran en blanco 12 millones de personas. Hubiera sido un palo para todos los partidos políticos, porque la escusa para justificar la abstención, es que hay gente que la política no le interesa, de hecho la participación y la abstención siempre se ha mantenido estable. 

El que se abstiene se puede justificar que lo hace porque le da igual quien sea quien gobierne. En los países con grandes cifras de abstención, no ocurre nada al día siguiente de los comicios. Y digo yo, si para poner en jaque al régimen después de la abstención se necesita la gente en las calles, ¿por qué de esos 12 millones que se abstuvieron en 2023 no se manifestaron? Porque les importa todo una higa. Una enorme y gran higa.

Y votar no significa ni estar de acuerdo con el sistema electoral, ni con la Constitución, ni siquiera sentir simpatías por el partido al que estás votando. Ciertos anarquistas votaron en 1931 por ERC en Cataluña. Aunque el voto en blanco se contabiliza en las elecciones, 12 millones de votos en blanco en unas elecciones sería terrible: "El voto en blanco puede dificultar a los partidos llegar al umbral mínimo para conseguir escaños que exige la LOREG. En el caso de las elecciones generales y municipales, ese umbral es del 3% y el 5%, respectivamente. En las comunidades con leyes electorales propias, esos porcentajes pueden cambiar en los comicios autonómicos" (Ver enlace...👈). Pero sobre todo es un voto en contra de todos los partidos y es mucho más visible. Porque el abstencionista no puede votar por múltiples razones: el voto en blanco significa iros todos de paseo.

Que las ideas trasnochadas de García-Trevijano sigan siendo la Biblia para un cierto insignificante número de españoles, es un ejemplo palmario de sectas políticas. Estos trevijanistas te dicen que el comunismo no ha funcionado en ningún lugar del planeta y que el anarquismo es una utopía. ¿Y el abstencionismo, ha funcionado en algún lugar del globo terráqueo? Aplicaros el cuento. Por otro lado, la URSS duró 69 años siendo la primera potencia mundial junto a EE. UU., y en China sigue gobernando el Partido Comunista Chino. Y para que el comunismo parezca un demonio económico hay que aplicarles sanciones económicas como a Cuba y Venezuela, aunque estos últimos permitan la propiedad privada.