El grupo recibi贸 el apoyo activo de Tel Aviv durante su creaci贸n para usarlo contra la Organizaci贸n para la Liberaci贸n de Palestina (OLP), bajo el mismo supuesto que llev贸 a Washington a apoyar a los islamistas radicales que luchaban en Afganist谩n contra las tropas de Mosc煤
El propio general israel铆 Yitzhak Segev, que actuaba como gobernador de Gaza, reconoci贸 en una entrevista con The New York Times en 1981 algo que en los a帽os subsiguientes admitir铆an otros muchos oficiales del Estado jud铆o. Israel particip贸 activamente en la creaci贸n y expansi贸n de Hamas en la Franja palestina, apoyando con fondos a las mezquitas en las que se adoctrinaba a sus seguidores, pensando que as铆 pod铆an crear una fuerza que sirviera como polo antag贸nico a quien era entonces su principal adversario, la OLP de Yaser Arafat. "El Gobierno de Israel me da un presupuesto y yo se lo doy a las mezquitas", declar贸 el uniformado sin reparo alguno.
Quien fuera el responsable israel铆 de asuntos religiosos en ese territorio hasta 1994 -donde trabaj贸 durante casi dos d茅cadas-, Avner Cohen, tambi茅n admiti贸 en otra charla con el peri贸dico The Wall Street Journal que "Hamas, a mi pesar, es una creaci贸n de Israel". Fue "un error enorme y est煤pido", agreg贸.
El principio era el mismo que aplic贸 Estados Unidos en Afganist谩n en los 80: el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Y el resultado ha sido el mismo. Cuando Washington decidi贸 que los grupos islamistas que combat铆an al ej茅rcito de Mosc煤 no eran sino "guerrilleros por la libertad" quiz谩s no se par贸 a pensar el enorme riesgo que supon铆a apoyar a militantes inspirados por un ideario radical. O quiz谩s, tanto Estados Unidos como Israel si lo hicieron, pero el cortoplacismo se impuso a la raz贸n.
El hecho es que Hamas se estableci贸 con el conocimiento expreso y el sost茅n t谩cito de Tel Aviv, que concedi贸 en 1979 un permiso oficial al Jeque Ahmed Yasin, el fundador del movimiento, para crear lo que se llam贸 Mujama al-Islamiya, la supuesta organizaci贸n caritativa de la que surgi贸 la agrupaci贸n ulterior. Los israel铆es tambi茅n le permitieron desarrollar la Universidad Isl谩mica de Gaza, donde se formaron muchos de los cuadros dirigentes de Hamas y sus especialistas m谩s connotados en la fabricaci贸n de explosivos y armamento.
Eran a帽os en los que Segev se reun铆a de forma habitual con Yasin, al que incluso facilit贸 un tratamiento m茅dico en un hospital israel铆, o en los que Mahmud Zahar -otro de los fundadores del grupo- se encontraba con quien era ministro de Defensa de Israel, Yizhak Rabin. Los israel铆es siguieron coqueteando con el padre espiritual del movimiento incluso despu茅s de que en 1984 le detuvieran tras descubrir un alijo de armas en Gaza, que el religioso adujo que iban a usar contra sus rivales de la OLP.
La relaci贸n s贸lo se interrumpi贸 de forma brusca cuando Hamas -que se cre贸 oficialmente en 1987- protagoniz贸 el primer asesinato de dos soldados israel铆es en 1989, una acci贸n que provoc贸 la sentencia a cadena perpetua de Yas铆n y la deportaci贸n de casi 400 dirigentes del grupo al L铆bano. Ese fue otro error de Tel Aviv, ya que durante su permanencia en ese exilio, los activistas establecieron contacto con Hizbul谩, que desde entonces ha apadrinado la formaci贸n de sus combatientes en Ir谩n. De hecho, la t谩ctica del asalto a茅reo en parapente que han protagonizado los milicianos de Hamas este s谩bado es algo en lo que se entrenan desde a帽os los miembros de la formaci贸n libanesa.
Ahmed Yasin hab铆a nacido en una de las muchas aldeas del entorno de Gaza arrasadas por Israel en 1948 y termin贸 como refugiado en ese territorio palestino. Lo mismo que la poblaci贸n de Huj, la aldea palestina aplastada literalmente en ese mismo a帽o sobre la que se alza ahora la ciudad de Sderot, que este s谩bado fue parcialmente ocupada por los paramilitares palestinos.
Su extremismo ideol贸gico le llev贸 a apadrinar el uso de los hombres bomba que provocaron el terror con sus atentados suicidas en Israel, algo de lo que nunca se arrepinti贸.
Sin embargo, Yasin ofreci贸 en repetidas ocasiones a Israel lo que llamaba una hudna, un alto el fuego a largo plazo que permitiriera la coexistencia entre ambos pueblos. El liderazgo del grupo se retractaban as铆, al menos de palabra, de sus postulados m谩s extremos, que ped铆an la destrucci贸n del estado jud铆o.
Un ministro de Ham谩s, Naser Shaer, me lleg贸 a decir en 2006, que si Israel se retiraba de Cisjordania y permit铆a la creaci贸n de un estado palestino siguiendo la l铆nea establecida en 1967, con capital en Jerusal茅n Este, para ellos la confrontaci贸n habr铆a concluido. "S铆, ser铆a el final del conflicto", dijo.
Esas propuestas fueron rechazadas por Tel Aviv y la misma opci贸n de Ham谩s por la v铆a democr谩tica en 2006, desemboc贸 de forma parad贸jica en el axfisiante cerco que sufre la franja de Gaza desde esa fecha. Con el refrendo de la Uni贸n Europea y Estados Unidos, Israel respondi贸 a la victoria del grupo islamista en unos comicios legislativos intachables con el inicio del devastador bloqueo que contin煤a hoy en d铆a.
La hip贸tesis de que en esas circunstancias Gaza se convirtiera en un caladero perfecto para reclutar extremistas ha sido una advertencia repetida por una miriada de observadores independientes desde entonces.
Dos a帽os despu茅s de que comenzara el asedio, la m谩xima responsable de la Agencia de Naciones Unidas para la Asistencia a los Refugiados Palestinos (Unrwa), Karem Abu Zayd, fue una de las muchas voces que se expresaron este sentido. La funcionaria, con d茅cadas de experiencia en crisis humanitaria, explic贸 que nunca hab铆a asistido a un proceso similar, en el que una poblaci贸n era castigada por ejercer el voto democr谩tico y se le imped铆a importar hasta papel para la impresi贸n de libros escolares.
"El cerco va a empujar a todo el mundo en los brazos del extremismo. ¿Qu茅 hara un joven sin trabajo ni entretenimiento alguno ante las ofertas de los milicianos?", manifest贸 en una conversaci贸n con este diario.
En agosto de 2003, este periodista entrevist贸 al jeque Yasin en uno de los incontables rebrotes de violencia a los que ha asistido el conflicto entre israel铆es y palestinos desde la creaci贸n de Israel. El ej茅rcito de este 煤ltimo pa铆s hab铆a asesinado horas antes a uno de los principales ac贸litos del religioso, Ismael Abu Shanab, y el l铆der de Hamas fue concluyente cuando el informador le pregunt贸 si en sus represalias se planteaba atacar objetivos civiles.
"Mire, un tercio de los palestinos asesinados por Israel eran ni帽os. Vamos a liberar nuestra tierra. Lo intentamos por la negociaci贸n y no pudimos. Volvemos a la 煤nica v铆a efectiva, la militar", concluy贸.
Un mes m谩s tarde, el reportero se lo encontr贸 en un acto p煤blico, despu茅s de que Tel Aviv hubiese bombardeado su vivienda. "La muerte de Yasin crear谩 cientos de Yas铆n", le dijo. Fue la 煤ltima vez que le vio vivo.

